Kintsugi o Carpintería de Oro

Kintsugi o Carpintería de Oro

Hace un tiempo, mi amigo Roberto P. me reenvió un artículo sobre este tema; me guardé la idea y volvió a mi memoria el mes pasado. Así fue como surgió compartirla con ustedes.

El kintsugi también llamado carpintería de oro es la práctica de reparar fracturas de la cerámica por lo que puede interpretarse que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse.

La historia del kintsugi se remonta a finales del siglo XIV cuando el shōgun Ashikaga Yoshimasa (general del ejército), envió a China dos de sus tazones de té favoritos para ser reparados; éstos volvieron reparados pero con unas feas grapas de metal, que los volvían toscos y desagradables a la vista. Además, tampoco cumplían con su función, pues el té se escapaba por las ranuras.

Como el resultado del trabajo no fue de su agrado, buscó artesanos japoneses que hicieran una mejor reparación, resolvieron el problema juntando las piezas con barniz y polvo de oro, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas pero convertida en arte.

En los últimos años, especialmente a raíz de los terremotos de Tōhoku (2011) y Kumamoto (2016), el kintsugi comenzó a despertar un gran interés entre los japoneses, multiplicándose los talleres que lo enseñan. Según uno de los sitios web consultados se lee “Pareciera como si, después de las pérdidas humanas y materiales, las personas se aferraran a ciertos objetos que —aunque rotos— han sobrevivido a los desastres y tienen un especial significado para ellos”.

¿Qué se necesita y cual es la técnica?

la técnica básica consiste en unir las piezas rotas de la cerámica con laca urushi mezclada con oro en polvo. La laca urushi es un material extremadamente resistente y totalmente natural que lleva miles de años usándose en Japón.

De hecho, la humedad del clima japonés crea un ambiente perfecto para esta laca, ya que se seca y se endurece al absorber la humedad del aire. La laca necesita aproximadamente un 70 % de humedad y una temperatura de alrededor de 20-24 grados.

En el caso del kintsugi, la laca se mezcla con polvo de oro. Primero se usa un pincel kebo para aplicar la laca. El color de la laca cambia y se oscurece al absorber el oxígeno y la humedad del aire. Esto hace que la superficie se endurezca casi instantáneamente. Pero cuando se usa como pegamento, la laca urushi tarda aproximadamente dos semanas en secarse.

Además, durante el proceso de aplicación también es importante que la superficie a lo largo de la grieta esté lisa. Para ello, los artesanos lijarán la superficie de aplicación. Por eso, en cierto modo se ha convertido más en un arte que en una simple técnica de reparación.

Fuentes
culturainquieta.com
www.elmueble.com
misscircunstancias.com
japonismo.com

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