Día Internacional de la Audición

Día Internacional de la Audición

Buscando alguna fecha significativa para compartir en esta sección, descubrí este día y me pareció propicio hablar sobre la sordera.
En el imaginario colectivo, quizás me equivoque, esta esa frase tan despectiva, ofensiva sin razón, burlona de “es un sordo de m….” pero nunca imaginamos que es vivir con este problema.

Mi padre era “casi” sordo y en las reuniones uno podía observar que se reía cuando los demás lo hacían pero no sabía porqué.
Son personas muy solitarias porque la sordera los aleja de su entorno, porque sienten vergüenza, porque no tienen la capacidad de leer los labios, porque quizás la sordera llego cuando ya son adultos mayores y un nuevo aprendizaje es, un desafío titánico.

Desde 2017, el 3 de Marzo se celebra el “Día Mundial de la Audición”, fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el marco de la primera conferencia internacional de prevención y rehabilitación del déficit auditivo, realizada en Beijing en el año antes señalado.

El propósito de la designación radica en promover acciones globales tendientes a generar conciencia en la comunidad en general acerca de la importancia del cuidado de la audición en las diferentes etapas de la vida, como así también hacer visibles a aquellas personas que presentan alteraciones auditivas y desarrollar conciencia sobre cómo prevenir la sordera y la pérdida auditiva.

Cada año, la OMS decide el tema y desarrolla materiales de promoción basados en evidencia, tales como folletos, volantes, carteles, pancartas, infografías y presentaciones, entre otros.

El lema elegido para este año es:

“Para oir de por vida, ¡escucha con cuidado!”

La verdad que el informe de la OMS de marzo de 2021 parece no muy alentador ya que advierte que, según las previsiones, una de cada cuatro personas presentará problemas auditivos en 2050. Por lo que, al menos 700 millones de los afectados necesitarán atención otológica para mejorar su audición, así como otros servicios de rehabilitación, a menos que se tomen medidas para evitarlo.

En la niñez, casi el 60% de los casos de pérdida de audición se deben a causas que pueden prevenirse mediante medidas como la vacunación para prevenir la rubéola y la meningitis, la mejora de la atención materna y neonatal y el cribado y el tratamiento temprano de la otitis media (es decir, las enfermedades inflamatorias del oído medio).

La detección es el primer paso para tratar la pérdida auditiva y las enfermedades del oído relacionadas con ella. El cribado clínico (es una estrategia aplicada sobre una población para detectar una enfermedad en individuos sin signos o síntomas de esa enfermedad) en momentos convenientes de la vida permite que estas afecciones se detecten en la etapa más temprana posible.

La detección e intervención tempranas son fundamentales para minimizar las consecuencias de la pérdida de audición, en el desarrollo y el rendimiento escolar del niño. En los lactantes y niños pequeños con pérdida de audición, la detección y el tratamiento tempranos en el marco de programas de detección auditiva neonatal pueden mejorar los resultados lingüísticos y escolares del niño al evitar los problemas de adquisición del lenguaje.

Desde 2001 Argentina cuenta con la Ley N° 25.415 y la reglamentación del Programa Nacional de Detección Temprana y Atención de la Hipoacusia, que estableció que todo recién nacido tiene derecho a que se estudie tempranamente su capacidad auditiva y se le brinde tratamiento en forma oportuna; presente o no indicadores de riesgo auditivo, e independientemente que el centro asistencial donde haya nacido sea público o privado.

En los adultos, la limitación de los ruidos, la escucha sin riesgos y la vigilancia de la posible ototoxicidad de los medicamentos, junto con una buena higiene otológica, pueden ayudar a mantener una buena audición y a reducir los riesgos de perderla.

Un párrafo aparte merecen los adolescentes que aislados en su mundo tecnológico y cibernético exponen a sus oídos a un aturdimiento que, tarde o temprano, les traerá consecuencias auditivas.

La OMS considera que una forma de prevenirla o no agudizarlas es:

  • Procurar mantener el ruido de ambiente en niveles bajos.
  • Regular el volumen de dispositivos a los que nos exponemos.
  • Estar atentos de los síntomas de pérdida auditiva.
  • Ir periódicamente a revisión con médicos especialistas.

Gracias a los avances tecnológicos recientes, que incluyen herramientas precisas y fáciles de usar, se pueden detectar las enfermedades del oído y la pérdida auditiva a cualquier edad, en entornos clínicos o comunitarios y con capacitación y recursos limitados.

Sin lugar a dudas, la tecnología puede ayudar y mucho pero hay que tener en cuenta que no están al alcance de las manos por eso, la mejor medicina es la prevención primaria.

Pero también, la comprensión, el acompañamiento y el conocimiento nos permite acercarnos a las personas con problemas auditivos y entenderlas.

Fuentes
fcm.unr.edu.ar
www.saludcastillayleon.es
www.gaesjunior.com
www.who.int/es/news

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