¿A cuál festival de cine nos vamos? – Cannes

¿A cuál festival de cine nos vamos? – Cannes

El objetivo de los festivales es dar a conocer nuevos directores y estrenos de películas.
Sin embargo, desde hace unos años gozan de una cuota importante de glamour, de popularidad y cada vez mas visitantes llegan a las ciudades donde aquellos se celebran.

Por ese motivo, las ciudades además de recibir a los actores y directores, tienen la posibilidad de incrementar sus arcas ya que durante esos días, los visitantes curiosos o amantes del cine gastan sus dinerillos para fisgonear el mundo del séptimo arte.

Hoy vamos al Festival de Cannes (Francia), a prepararnos con nuestras mejores galas:
Es uno de los festivales de cine más prestigiosos a nivel mundial, sobre todo por las grandes personalidades que se congregan en torno a este evento, en el que cada año se presentan muchas y variadas películas. El galardón máximo que se otorga es la conocida Palma de Oro, la cual está compuesta por 24 kilates.

En 1932, en pleno periodo de entreguerras, nace en Venecia el primer festival internacional de cine (La Biennale di Venezia). Por aquel entonces, eran las propias delegaciones de los países participantes las que realizaban la selección de las películas nacionales que se presentaban al festival. Según lo investigado, con Mussolini y Hitler en el poder, se empezaba a favorecer a las películas de origen italiano y alemán. Es entonces cuando un grupo de críticos y cineastas franceses se reunieron para pedir al gobierno francés que sufragase los gastos de un festival internacional de cine en Francia, donde los filmes pudieran competir y ser vistos sin sesgos políticos ni represión política.

Para los organizadores, competir con Venecia no era el único objetivo. También se trataba de imponer la sabiduría francesa en materia cinematográfica y, por qué no, igualarse con la industria americana.

Todo estaba preparado para que el Festival internacional de cine de Cannes tenga lugar en septiembre de 1939 en la sala del Casino municipal, pero sería reprogramado una y otra vez; y la llegada de las tropas alemanas a suelo francés supondría el principio de los tres años de silencio en torno a la inauguración del Festival de Cannes.

Se tuvo que esperar a que finalice el conflicto. En septiembre de 1946 el sueño pudo hacerse realidad; la ciudad de Cannes recibe a partir de ese momento el título de “Hollywood europeo”, esperando destronar a los estudios italianos de Cinecittà y los de Neubabesberg de Berlín. En la década del 50, se comenzó a celebrar en mayo hasta la actualidad,

Pero entre fisgoneo y fisgoneo, podemos darnos una vuelta por Cannes, que no es sólo una capital mundial del cine. Es, ante todo, una preciosa ciudad del Sur de Francia. Posee varios rincones, edificios y paseos que no podemos dejar de visitar. Cannes ha sido desde principios del siglo XIX una ciudad de glamour.

La nobleza de las principales coronas de Europa la visitaban y veraneaban en ella: no es para menos. Eso hizo que todo el patrimonio y paisaje de Cannes haya quedado configurado tal y como era en lo que se suele llamar la “Belle Époque”.

Boulevard de la Croissete

Por ello, y a pesar de su crecimiento e importancia derivada en parte por el Festival de Cannes, esta ciudad sigue manteniendo mucho de su identidad. Podemos decir que es una mezcla perfecta entre la autenticidad del pasado y el glamour del presente. Por ello, es un destino ideal para conocer a pie.
En efecto, Cannes presenta múltiples bulevares que invitan a disfrutar de los colores característicos de la Costa Azul y de las construcciones más bellas de la ciudad.

Lo primero de todo es el Boulevard de la Croissete. Son dos de los kilómetros más glamourosos y hermosos de la tierra. En este boulevard podremos disfrutar del paisaje de la Costa Azul a un lado y de los principales edificios que representan el alma de Cannes y su exquisito pasado y presente, entre otros, el palacio donde se celebra el Festival de Cannes.

Las Islas de Lérins se encuentran a 20 minutos en barco de la ciudad de Cannes. Viajar a ellas es muy asequible y suponen una maravillosa forma de contemplar toda la ciudad desde el mar, con sus embarcaciones, colores y paisajes típicos.

Otros emplazamientos que no te puedes perder son el centro de arte de Malmaison, el Museo del Mar (en cuyos calabozos estuvo preso el Hombre de la Máscara de Hierro) o la Calle Meynadier.

Entonces a disfrutar del cine y de la ciudad que, sin lugar a dudas, está repleta de recuerdos y momentos inolvidables.

Fuente: www.renfe-sncf.com, https://blog-francia.com y www.redfrancia.com.

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