Alice Guy-Blaché, la primera mujer cineasta

Alice Guy-Blaché, la primera mujer cineasta

Alice Ida Antoinette Guy nació el 1 de julio de 1873 en Saint-Mandé, cerca de París y falleció en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde vivió con su hija Simone hasta su muerte, el 24 de marzo de 1968.

Tras estudiar junto a sus hermanos en distintos colegios e internados, Alice continuó sus estudios como mecanógrafa y taquígrafa, que le permitieron encontrar un trabajo como secretaria. Por lo que, a los 22 años fue contratada como asistente de León Gaumont, quien es considerado como uno de los fundadores de la industria cinematográfica en Francia y distribuidor de las primeras películas.

Fue una de las primeras mujeres en adueñarse de una cámara, allá por 1896 y con ella empezar a experimentar con un especial interés en la producción artística, más que en la perfección mecánica en la que el resto de cineastas se centraban.

La propia Guy Blaché escribe en sus memorias “Pero Gaumont, como Lumière, estaba especialmente interesado en resolver los problemas mecánicos. Era una cámara más que poner a la disposición de sus clientes. Los valores educativos y de entretenimiento de las películas en movimiento no parecían haber llamado su atención….. Pensé que podría hacerse algo mejor que estas películas de demostración. Armándome de valor, le propuse tímidamente a Gaumont que podría escribir una o dos escenitas y hacer que unos cuantos amigos actuaran en ellas. Si el desarrollo futuro de las películas hubiera podido preverse en ese momento, nunca habría conseguido su consentimiento…”

El título de su primera obra fue El hada de los repollos, (La Fée aux Choux, 1896), la primera adaptación literaria del mundo sobre un popular cuento europeo en el que los bebés varones nacen en repollos y las niñas en rosas. A pesar de las negativas de los Lumière, que no pensaban que el proyecto fuese a funcionar por ser mera ficción, fue todo un éxito. Gaumont la nombró productora jefe de la compañía.

En 1907, Alice Guy se casaba con Herbert Blanché, un cameraman con el que tendría dos hijos, Simone y Reginald. La pareja se trasladó a vivir a los Estados Unidos donde crearon varias productoras de cine. En aquellos años, Alice dirigió centenares de cintas de ficción abordando géneros tan dispares como la comedia, el western o el drama. Su nombre se convirtió en un habitual en el mundo de Hollywood donde fue pionera en la utilización de efectos especiales.

Alice Guy tuvo tiempo, entre cinta y cinta, de escribir en 1913 un texto reivindicativo sobre la exclusión de las mujeres en el mundo del cine, Woman’s Place in Photoplay Production.

Pero su matrimonio acabó con un tormentoso divorcio en 1917 y tiempo después volvió a Francia; ya instalada en su ciudad natal, nunca más dirigió una película. Con el tiempo y la compañía de su hija, se mudó a Nueva Jersey, donde pasó sus últimos años.

Aunque en la década de los 40 había escrito una autobiografía con un registro de todas sus películas e historia, no llegó a trascender. Intentó hablar con sus colegas de profesión –muchos de ellos, incluso su marido, se habían otorgado el mérito de sus metrajes– e historiadores de cine sin mucho éxito.

Sin embargo, otras mujeres lograron rescatarla del olvido con el objetivo de devolverle el reconocimiento. El primer trabajo fue obra de la periodista Alison McMahan “ Alice Guy Blaché: una visionaria olvidada del cine publicada en 2006 y, otro fue en 2016, de la mano de la investigadora española Alejandra Val Cubero, con la publicación Vida de Alice Guy Blaché.

Gracias por no permitir que siga invisibilizada de la historia del cine.

Fuentes
www.mujeresenlahistoria.com
www.fotogramas.es
www.eulixe.com
www.revistavanityfair.es

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