Honoré de Balzac y el café

Honoré de Balzac y el café

Podríamos decir que todos en algún momento de nuestras vidas, comenzamos a tener hábitos que nos pueden durar un tiempo o, no aferramos a ellos para siempre.

Eso parece que le ocurrió a nuestro invitado de hoy, Honoré de Balzac.

Escritor francés, quien nació en Tours el 20 de mayo de 1799 y murió en Paris el 18 de agosto de 1850; que toda su obra es un retrato social de su época; que pertenece al movimiento literario realista, con lo que enfatizaba el testimonio real de una sociedad de forma objetiva, cruda y fidedigna con detalle en las descripciones.

Los hábitos de trabajo del autor de “Papá Goriot”, “La comedia humana”, entre otras obras son conocidos y legendarios. Para escribir, Balzac tenía una asombrosa dedicación y concentración.

Conforme la información que comparto, su método era comer algo liviano alrededor de las 5 o 6 de la tarde y luego dormir hasta medianoche. Al levantarse, se sentaba a escribir y podía hacerlo por horas; frecuentemente escribía durante 15 horas o más. En una oportunidad, trabajó 48 horas, con sólo 3 horas de descanso.

Pero como lograba esa hazaña se preguntarán y la respuesta es simple: el café.

Según, se ha dicho, Balzac consumía alrededor de 50 tazas de café diariamente. Él creía que la cafeína estimulaba la creatividad, y así lo dejó escrito en su ‘Tratado de los estimulantes modernos’ publicado en 1839.

En dicho tratado, según el sitio web devaneos.com el autor diserta con mucho humor pero sustentándose en la ciencia sobre sustancias que han supuesto una maldición para la salud de la humanidad, a saber: el alcohol, el café, el tabaco, el te y el cacao.

Así describe su bebida favorita:
“El café cae en tu estómago e inmediatamente se siente una conmoción. Las ideas comienzan a moverse como batallones de un gran ejército en el campo de batalla, y la batalla ocurre. Las cosas recordadas llegan a todo galope, trayendo consigo el viento”.

Lo más curioso es que Balzac comenzó bebiendo café turco, muy espeso (su favorito), pero cuando eso ya no le estimulaba «lo suficiente», pasó a tragar directamente los granos de café con el estómago vacío. Afirmaba que se trataba de «un método horrible y brutal» que recomendaba solo a hombres de «vigor excesivo» como él.

Como verán, cada uno adquiere hábitos que lo acompañan por siempre. Para Balzac fue el café y parece que le estimuló a la creatividad literaria, sin lugar a dudas.

Fuentes:
www.libropatas.com
www.vix.com

 

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