Irena Sendlerowa: la enfermera que logró salvar muchos niños judíos

Irena Sendlerowa: la enfermera que logró salvar muchos niños judíos

“Cada niño salvado con mi ayuda es la justificación de mi existencia en esta Tierra, y no un título de gloria”

Nació en Polonia en 1910, en un pueblo llamado Otwock a 23 kilómetros al sudeste de Varsovia. De profesión enfermera y trabajadora social, madre de 3 hijos: Janina, Andrzej y Adam y sirvió en la resistencia de su país durante la Segunda Guerra Mundial.

Su padre, Stanislaw Krzyzanowski, fue médico y activista del partido socialista polaco (PSP). Sus ideas fueron una gran influencia para la joven Irena quien estudió literatura polaca, pertenecía a la izquierdista Unión de la Juventud Democrática, participó en protestas contra un ”ghetto de escritorio” en salones de lectura y finalmente se unió al PSP.

Irena trabajaba como administradora superior en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia que operaba los comedores comunitarios de la ciudad, cuando Alemania invadió el país en 1939.

Gracias a Irena, estos comedores no solo proporcionaban comida, asistencia financiera y otros servicios para huérfanos, ancianos y pobres; sino que sumaron la entrega de ropa, medicinas y dinero a las familias judías.

Para evitar las inspecciones, se las registraba bajo nombres católicos ficticios y se las anotaba como pacientes de enfermedades muy contagiosas como el tifus o la tuberculosis. Pero en 1942, con la designación de un área cerrada para alojar a los judíos, conocida como el gueto de Varsovia, las familias sólo podían esperar una muerte segura.

Horrorizada por las condiciones en que vivían los judíos, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota, organizado por la resistencia polaca.

La joven fue una de las primeras organizadoras del rescate de niños judíos; con ayuda de los padres consiguió sacar a aquellos que tenían rasgos que pudieran encajar en familias cristianas. Los más pequeños los dormía con medicamentos para pasarlos en cajas o incluso sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercadería, bolsas de papas, ataúdes… cualquier elemento se transformaba en una vía de escape en manos de Irena.

Otros métodos incluían una iglesia que tenía dos accesos, uno del lado del gueto y el otro en el lado ario de Varsovia. Los chicos entraban a la iglesia por un lado como judíos y salían por el otro como cristianos.

El rescate de un niño requería la ayuda de al menos diez personas. Los niños eran los primeros transportados a unidades de servicio humanitario (pogotowie opiekuncze) y luego a un lugar seguro.

Luego les encontraba ubicación en casas, orfanatos y conventos.

Dijo en distintas entrevistas: ”Envié a la mayoría de los niños a establecimientos religiosos”, ”Sabía que podía contar con las hermanas”; ”Nunca nadie se negó a aceptarme un niño”.

Irena tomaba nota, por medio de una codificación, de los nombres de los niños y de sus nuevas identidades. El único registro de sus verdaderas identidades lo conservaba en frascos enterrados debajo de un árbol de manzanas en el patio de un vecino, frente a las barracas alemanas. Tenía la esperanza de algún día poder desenterrar los frascos, ubicar a los niños e informarles de su pasado.

Finalmente los nazis se dieron cuenta de sus actividades y el 20 de octubre de 1943, Irena fue detenida y encarcelada por la Gestapo; soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus asociados o a cualquiera de los niños ocultos. Le quebraron los pies y las piernas. Pero nadie pudo quebrar su voluntad.

Irena paso tres meses en la prisión de Pawiak donde fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un “interrogatorio adicional”.

Al salir, le gritó en polaco corra !!! Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes. Irena continuó trabajando con una identidad falsa.

Al finalizar la guerra, Irena desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2.500 niños que colocó con familias adoptivas. Los reunió con sus parientes diseminados por todo Europa, pero la mayoría había perdido a sus familias en los campos de concentración nazis.

Luego de la guerra trabajó para bienestar social; ayudó a crear casas para ancianos, orfanatos y un servicio de emergencia para niños.

Los niños sólo la conocían por su nombre clave Jolanta. Pero años más tarde cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra; recibió cientos de llamados escuchando “Recuerdo su rostro, fue usted quién me sacó del gueto”.

En 1965 la organización Yad Vashem en Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel. En 1996 recibió la Krzyz Komandora Orderu Odrodzenia Polski. En 2001 la Krzyz dowódcy gwiazda. En 2003 fue honrada con la Orden del Águila Blanca.

Irena Sendler falleció el 12 de mayo de 2008 a los 91 años en Varsovia.

Durante 2009 se le otorgaron dos premios póstumos: el Humanitario del Año de The Sister Rose Thering Endowment y el Premio Humanitario Audrey Hepburn

Fuentes
www.raoulwallenberg.net
www.buscabiografias.com

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