Nabucco

Nabucco

En lo que va de este año tuve el placer de poder ir nuevamente al Teatro Colón (salida que desde hace años suelo tener con una amiga) y me gustaría compartir, como simple espectadora y a través de los sentidos y de la emoción, estas experiencias. Esta vez fuimos a ver “Nabucco”.

“Nabucco” es una ópera lírica estrenada en 1842 en La Scala de Milán con música de Giuseppe Verdi (1813-1901) y texto de Temistocle Solera, basada en el Antiguo Testamento y en la obra “Nabuchodonosor” de Anicète Bourgeois y Francis Cornue.

En ella se narra la conquista y expulsión de los judíos de Jerusalén por parte de Nabucco, rey de Babilonia, donde el poder, la destrucción, el exterminio y las intrigas hacen su juego trágico.

El momento más conocido y emotivo de la ópera es cuando el coro de los esclavos judíos entona el aria “Va, pensiero, sull’ali dorate ….”, (“Vuela, pensamiento, en alas doradas ….”), evocando la triste pérdida de su tierra natal. En la época del estreno de la ópera, los italianos tomaron ese “Va, pensiero …” como un himno de esperanza contra la opresión extranjera que estaban viviendo.

En esta presentación 2022 la dirección musical al frente de la Orquesta Estable del Teatro Colón estuvo a cargo de Carlos Vieu, y la dirección del excelente coro, que por momento me estremeció hasta erizarme la piel, a cargo de Miguel Martínez. Ambos directores fueron ovacionados con toda justicia.

En la mayoría de las presentaciones de “Nabucco”, la puesta, la escenografía, el vestuario, etc., suelen estar acorde a la época de la historia que se relata, pero en esta ocasión la dirección escénica, escenografía, vestuario, iluminación y coreografía estuvieron en las manos del italiano Stefano Poda, que en mi opinión, logró una creación realmente original y sorprendente, prácticamente toda la escena está despojado de color (los judíos con túnicas blancas, los asirios con negras), la escenografía es casi minimalista, y con una compleja tecnología que en apariencia pasa ligeramente inadvertida, logrando muy buenos efectos. Toda la escena es visualmente muy atractiva, casi futurista, muy mágica.

Fue una velada inolvidable; de más está decir que el sólo hecho de ir al Colón, apreciar su maravillosa acústica, y ver toda la belleza de ese teatro es de por sí siempre una fiesta, además se sumó que esa misma noche, mientras al final de la ópera el teatro se llenaba de aplausos, nos llega el aviso por WhatsApp que estaba por nacer el nieto de mi amiga, así que apenas nos fue posible salimos del teatro volando…… para asistir a otro acontecimiento único.

Pero si tiene la oportunidad de ver Nabucco, en la próxima temporada del Colon; no se la pierdan es una opera maravillosa.

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