Ovidio y las arañas

Ovidio y las arañas

Publio Ovidio Nasón, más conocido como Ovidio, fue un poeta romano; nació en Sulmona el 20 de marzo de 43 a. C. y murió en Tomis en el año 17 d. C.

En Roma se movió en el círculo del propio Emperador Augusto, hasta que cayó en desgracia y fue desterrado a Tomis, cerca del Mar Negro, donde permaneció hasta su muerte.

Sus obras más conocidas son “Arte de Amar” y “Las Metamorfosis”, ambas en verso; la segunda recoge relatos mitológicos procedentes del mundo griego adaptados a la cultura latina de su época; también gozaron de cierta fama “Las Heroidas”, cartas de grandes enamoradas y, sus “Tristia”, poemas elegíacos en que lamenta su destierro.

Ahora que sabemos quién es Ovidio, les cuento que nuestro amigo nos contará, en esta ocasión, por qué existen las arañas.

Aracne era una de las mejores tejedoras de toda Grecia, sus bordados eran tan maravillosos que la gente comentaba que sus habilidades les habían sido concedidas por Atenea, diosa de la sabiduría y patrona de los artesanos.

Pero Aracne tenía un gran defecto, era una muchacha muy vanidosa y decía, continuamente, que ella era la mejor tejedora.

Un día, la orgullosa Aracne, no puedo aguantar más los comentarios de sus vecinos y llegó a compararse con Atenea. Se pasaba el día lanzado desafíos a la diosa e invitándola a participar en un concurso para ver cuál de las dos tejía mejor.

La diosa Atenea quiso darle una lección a Aracne y bajó desde el Olimpo a la Tierra para aceptar su reto. Comenzó el concurso, Aracne y Atenea estuvieron tejiendo durante todo un día.

Atenea representó a los dioses en todo su esplendor. Por el contrario, la tela de la orgullosa Aracne mostraba a los dioses como lobos y borrachos.

Cuando Atenea vio que el trabajo de Aracne insultaba a los dioses no pudo aguantar más, se enfadó mucho y rajó la tela.

Aracne se dio cuenta que había ofendido gravemente a los dioses, sintió mucho miedo, salió corriendo e intentó suicidarse colgándose de una viga del techo.

La diosa Atenea se apiadó de ella y le salvó la vida, pero, para castigarla, la convirtió en araña y la condenó a tejer para el resto de los tiempos.

Quizas, la lección que podemos aprender es que no debemos desafiar a los dioses.

Fuente:

https://cepacastuera.educarex.es/

3 comments

Estimada Silvita

Yo conoci a Ovidio en mis años de secundario, en las famosas clases de latin

saludos cordiales
Bibiana

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