¿El vestido de novia siempre fue blanco?

¿El vestido de novia siempre fue blanco?

Todas o casi todas tuvimos la fantasía de vivir el día de la boda como un cuento de hadas con príncipe azul incluido.

Pero, sin lugar a dudas, el momento más importante es elegir el vestido; ya que nadie quiere que sea cualquier vestido sino uno, que todo el mundo lo recuerde.

Entonces pasamos tiempo mirando modelos para elegir entre lo que nos gusta, lo que nos queda mejor y lo que podemos gastar. Además, en algunos casos, se suma otro ingrediente a nuestra indecisión y es, el color del vestido.

Eso me da pie para contarles que no siempre el vestido de novia fue blanco y que también fue víctima de la moda ya que se usó en diferentes colores.

En el Antiguo Egipto, las novias elegían atuendos de lino blanco. Grecia también celebraba sus bodas con vestidos blancos porque simbolizaban la alegría y la felicidad; también se usaban las túnicas amarillas, siempre con coronas de flores que adornaban el cabello y, en la época romana, las novias vestían de blanco y velos púrpuras.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, las clases más altas usaban vestidos de terciopelos, brocados, sedas, es decir, tejidos nobles en colores fuertes, ya que, este tipo de tintes eran más caros y no estaban al alcance del pueblo que, sólo tenía acceso a tintes naturales.

En la edad media, la gente común optaba por usar un vestido de fiesta sencillo, es decir, no se hacia uno para la ocasión. En tal caso, trataba de copiar algún modelo de la sociedad.

Hacia el siglo XVII la nobleza y la monarquía empezaron a decantarse por los tonos metalizados, llenos de bordados en plata y oro. Un símbolo más de su poder económico y social.

Llegamos a la época victoriana (1837 – 1904) que, sin dudas, tuvo su impronta en todos los órdenes. Por lo tanto, la moda no iba a quedar afuera.
Cuando en 1840 la reina Victoria de Inglaterra contrajo matrimonio con su primo Alberto de Sajonia – Coburgo eligió como color para su vestido de novia, el blanco en lugar de los dorados y plateados de la época.

Quizás, optó por ese color para resaltar los delicados encajes de Honiton de su vestido, producto emblemático del pueblo homónimo del suroeste de Inglaterra , junto a una corona de azahar y mirto que adornaba su cabello recogido.

El vestido blanco de la reina Victoria tiene un poder transformador que se extiende a todas la épocas posteriores. El blanco lleva un aura de nostalgia romántica y las novias lo eligen por su simbolismo y por la nueva etapa que representa en sus vidas.

Pero ese no fue el único cambio que introdujo; el otro fue que nadie más usara el blanco en sus vestimentas para el día de la boda, que aún todavía continúa y además, es casi de mal gusto vestirse de blanco para asistir a un casamiento.

A partir de ese momento, el color blanco se impuso como color nupcial. Hoy lo encontramos con sus variantes de blanco roto, blanco ptimo o blanco natural.

Pero el color blanco también era un símbolo de riqueza y se preguntaran porque y la respuesta es sencilla. Un vestido blanco solo podía ser una opción entre las mujeres de las clases altas que podían permitirse el lujo de usar un vestido una sola vez, dado lo difícil de lavar a mano y conseguir de nuevo el blanco original.

A lo largo de la historia y en otras culturas, existen otros colores como el rosa, el amarillo, el morado o el rojo también fueron de los preferidos para casarse. Incluso en Oriente, el color típico en China y en India es el rojo. Además, estos colores se adaptan mejor a la vida cotidiana.

Pasaron los años, los distintos diseños, los diferentes colores, los gustos fueron cambiando pero llegado el momento, seguimos pensando que sea el más bello de los vestidos, independientemente del color que elijamos.

Fuentes
www.casamientos.com.ar
losdetallesdetuboda.com

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