Costumbre marinera

Costumbre marinera

Quizás mucha gente no cree que romper una costumbre puede atraer a la desgracia y otras, piensan que, independientemente de su creencia, es mejor continuar con la costumbre por las dudas.

Hay una costumbre muy arraigada en el mundo de los marineros que tiene sus antecedentes en diferentes latitudes.

Nos vamos al norte de Europa; se dice que la costumbre de poner monedas bajo la base de los mástiles de los veleros al ser construidos, fue de los vikingos y que la habrían adoptado como extensión del uso de colocar monedas de plata en la fundación de nuevas casas y dentro de ellas, especialmente en los hogares o chimeneas, para asegurar así la felicidad de sus moradores.

Colocar 2 monedas de oro en sus embarcaciones era una manera de protegerse de los dioses y tener buenos vientos; aquellas eran colocadas durante una fiesta en el momento de comenzar la construcción de la nueva nave. Una moneda por el armador y otra por el maestro constructor del barco.

En el mediterráneo, quienes también adoptaron esa costumbre fueron los griegos y los romanos.

Según la costumbre funeraria griega se debía colocar una moneda en la boca de los muertos, para que con ella pagaran el viaje de Caronte, el barquero de Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos de un lado a otro del río Aqueronte.
Por extensión, de esta manera quedaría saldada la contribución de los tripulantes de ese buque, que perdieran la vida en caso de hundirse éste.

Los romanos creían que si colocaban las monedas en la quilla de los barcos, la deuda de los tripulantes que perdieran la vida en caso de hundirse con Caronte quedaría saldada.

Si vamos a nuestros pagos, la Armada Argentina también cumple con esa costumbre; aunque no se sabe cuándo comenzó la tradición.
Sin embargo, en las construcciones de los destructores y las corbetas tipo Meko 360 y 140, se colocaron bajo la primera chapa de quilla puesta en grada, sendos patacones, antigua moneda argentina de plata de un peso (c.1880/82).

Pero que paso con aquellos barcos que no siguieron la costumbre, se dice que tuvieron mala suerte.
El caso más famoso de un barco con mala suerte es el Vasa, un barco de guerra mandado a construir por el rey Gustavo II de Suecia entre 1626 y 1628 y que, naufragó en su viaje inaugural el 10 de agosto de 1628.

Durante muchos años se perdió donde se localizaban sus restos ya que por vergüenza se prohibió hablar de él. En el año 1961 fue encontrado, intacto, en el lecho marino siendo reflotado.
Los conservadores notaron que no tenía las monedas bajo su mástil como mandaba la tradición.

Quien parece que corrió la misma mala suerte fue el Titanic. Según las páginas web a la fecha de hoy no se han encontrado; ni se ha tenido constancia documental de que se realizara la ceremonia de las monedas durante su construcción.

Yo, no soy supersticiosa pero, por las dudas, cumplo con las costumbres y las tradiciones. ¿Ustedes?

 

Fuentes
cruceroadicto.com
www.argentina.gob.ar

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