La Tapada Limeña

La Tapada Limeña

El mes pasado, estuve visitando Perú; la verdad que me sorprendió para bien. Su amabilidad, su gastronomía, su historia, su mágico Machu Picchu. La verdad que volveré a visitarlo; me quedaron muchas ciudades por disfrutar.

En la visita guiada por la ciudad de Lima, visitamos el Convento de Santo Domingo y allí había un cartel que decía “tapada limeña” y unos maniquíes vestidos de esa forma; fue cuando me dije, escribiré sobre el tema.

La tradición de las tapadas limeñas surge en el siglo XVI y duró hasta gran parte del siglo XIX; es decir, durante todo el Virreinato y la transición a la República para designar a las mujeres blancas de la clase alta que tapaban sus cabezas y caras con cómodos mantones de seda, dejando al descubierto tan sólo un ojo.

La saya era una funda que las cubría de la cintura a los pies y el manto era una tela negra que cubría desde la cabeza hasta la cintura, dejando solo un ojo al descubierto.

El manto y la saya no fueron prendas de represión, sino, por el contrario, permitieron a las mujeres que usaban estas prendas desenvolverse con libertad.

Las mujeres limeñas se tapaban para seducir, envueltos sus cuerpos en un halo de misterio, dejando sólo a la vista la expresividad de un ojo vigilante.

Martin Bogdanovich, gestor de Prolima (organismo de promoción turística de la capital) señala: “En el siglo XVI, las tapadas limeñas sorprendieron al mundo con la libertad que les daba ir cubiertas por completo, lo que les hacía anónimas en una época de restricciones, convirtiéndose así en todo un símbolo de la capital peruana.

La tapada es posiblemente el símbolo más icónico del centro histórico de Lima, fueron unos personajes fantásticos que habitaron nuestras calles desde la misma fundación de la ciudad en 1535 hasta finales del XIX”

“Esta costumbre estaba arraigada y era transversal a la condición social de las mujeres, se tapaban las marquesas y condesas pero también sus esclavas, las mujeres ancianas, adultas y niñas”.

Sandro Parruco, historiador de la Universidad Católica del Perú, sostiene “En una época en la que las mujeres tenían muchas limitaciones y su vida se enmarcaba en el ámbito privado, salir sin ser reconocidas les permitió quedar con personas o ir a sitos que de otra forma habría sido totalmente imposible, es decir, ir tapadas ponía a salvo su identidad”

Sin embargo, este exceso de libertades no gustaba a la Iglesia, que intentó prohibir sin éxito esta costumbre durante sus más de tres siglos de historia, llegando incluso a la excomunión. Las mujeres estaban tan cómodas y conformes con esta práctica que se indignaron y pidieron continuamente a sus maridos que protestaran contra estos intentos de prohibición, comentaron tanto el historiador Parruco como Bogdanovich.

Pero no fue la Iglesia quien acabó con esta costumbre, si no las modas francesas e inglesas que cada vez atraían más a las mujeres limeñas, hasta el punto de que a mediados del siglo XIX solo las mujeres de clases bajas se cubrían.

Como se podrán dar cuenta, en muchas culturas era y es costumbre de taparse el rostro y dejar al descubierto una parte del rostro, lo importante es no ver esta costumbre fuera de su contexto.

 

Fuentes
todosloshechos.es
gestion.pe

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